martes, 14 de febrero de 2012

Call of Dead

Tras mi pequeña desaparición escritora, vuelvo con una nueva entrega.  Esta vez nada que ver a mi estilo,  pues el texto relatado está expresamente escrito para un juego a si que si buscan amor, malncolía o algo parecido deberán esperar unos días más.


En algún momento has de enfrentarte a tus temores, cruzar la línea entre lo posible y lo imposible, entre poder llegar a conseguirlo o quedarse atrás en el intento.
Hay veces incluso, que el llegar a cumplir un objetivo se convierte en una lucha constante de esfuerzo, valor y unión.
Y es ahí, en ese preciso instante cuanto todo lo que conocías hasta ahora comienza a cambiar, cuando te das cuenta que dando un paso más puede llevarte a lo más alto, que retroceder, caer y ver perder aquello que tantos años te a costado levantar se desvanece en unas pocas horas mientras tus lágrimas caen desde lo más hondo de tu ser.
Tu orgullo, tu ira y la impotencia más senil existente se entremezclan para crear aquello que llaman venganza, para resurgir de las cenizas más negras, más tenues, más oscuras...
Porque la venganza es un plato que se sirve frío, que tarda en llegar y cuando finalmente se digna a aparecer, allí estamos nosotros, expectantes para contemplar como nuestras tropas acaban con todo lo que se interpuso en nuestro camino, en nuestro destino, en nuestra conquista.
Y mientras con una perspicaz sonrisa miramos las muertes de esos que se hacen llamar "héroes", seguimos nuestro camino sin rendirnos, sabiendo que pese a las más adversas situaciones estaremos dispuestos a juntar nuestras armas para llegar a convertirnos es lo que la gente denomina ETERNOS.

Por que una cosa está clara:


Si la gente no te recuerda, no importa lo poderoso que hayas podido llegar a ser.

domingo, 1 de enero de 2012

A 15 metros de tu posición

Sabía que me dolería, ¿Pero tanto?
Al principio no, pensé que sería la parte más dura de la noche cuando con esa sonrisa despreocupada te acercarías y me mirarias como si no hubiese ocurrido nada y hubiese ocurrido todo. 
Con el vestido perfecto, que según tú tanto tiempo llevabas buscando... Pero pese a esa distancia que intenté mantener y que tan sabiamente supiste esquivar al abrazarme para felicitarme el año comprobé que lo que pensé que más me costaría sería, sin embargo, el resto de la velada.
Seamos sinceros, hace menos de una semana lo dije "Sería mi sueño pasar la nochevieja con ella" y curiosamente el sueño se ha cumplido ¿Pero a qué precio?
A alto precio, y siendo sincero podría haber llegado a uno superior... Puede que de las 5 horas que compartimos recinto, apenas 1 hora fue suficiente para acercarnos, cruzarnos miradas y compartir un lejano baile del que ninguno sabía la canción que sonaba. 
Una hora que podrían haber sido 8 como los meses, y que hubiese convertido una noche de fiesta en algo fuera de lo divertido.

Hubo varios momentos en la noche en los que fue el resto del mundo quien me salvo de caer en un error, a veces el error era irme a pensar el por qué de tantas cosas, el por qué el destino juega con unas cartas de las que no sabemos de su existencia. Otras por el contrario el mundo no lo podía parar, e iba a buscarte solo para mirarte una vez más, para sentir esa estúpida tranquilidad que me decía: "Está ahí"
Y finalmente caí, arremetí contra todo, seguí siendo yo, opte por cumplir una de mis palabras de las que tanto presumo, y eso que las oportunidades eran claras.
Decidí torturarme viendo una escena que pensé que acabaría diferente, por suerte no subió el precio.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Feliz 2012

No me extenderé mucho, simplemente otro año más agradecerles el interés prestado por visitar el blog, por el aumento de 6.000 visitas en un año, que pese a parecer pocas ya son muchas para alguien que escribe porque sí.

Simplemente decirles que disfruten, que mañana nadie les estropee la noche y que pase lo que pase busquen el camino para llenarse interiormente.

FELIZ 2012

miércoles, 14 de diciembre de 2011

La fábrica de los sueños

Hay momentos en los que la imaginación parece el correteo de un niño transformado en rio... un camino constante que no cesa y suena como un murmuro en algún lugar del entorno.
Hay momentos que esa imaginación se transforma en sueños, en breves historias que se unen para formar una fantasía tan grande que consigue que el cuerpo se estremezca, se ilusione... consigue que se vague por un mundo que no es este, y que no se sabe si por locura propia o qué, no se vuelve al mundo real como cuando se emprendió tal viaje.
Soñar, ese suceso tan gratuito que consigue que nos sintamos como parte de otra historia en apenas unos segundos, como parte de algo que se desvanece en menor tiempo aún...

Algo que de una forma imaginaria, nos hace ser un poco más felices.

martes, 15 de noviembre de 2011

Y ya van 6

Vuelvo, poco a poco sigo escribiendo para los lectores, y pese a mi falta de tiempo y al proyecto literario que ando trabajando, me es francamente difícil seguir con el blog sin dejarlo un poco de lado.

Siento decirlo, pero hoy escribiré algo que llevo tan dentro de mí que tiene que representar el día de hoy, el día que hace tiempo jamás pensaría que volvería a cumplir en tan poco tiempo y donde el pasado recuerda al presente que disfrute poco a poco, con gusto y sin prisa.

Empecemos por un gracias. Por uno sincero, por aquellos que te digo mirándote a los ojos mientras por dentro retumba el eco de un te quiero.
A partir de ahí, lo que quieras. 
Ambos podríamos contar nuestra historia desde puntos diferente, con anécdotas distintas, con personas concretas. Ambos podríamos escribir todo lo que hemos sentido en este corto y a la vez largo periodo de tiempo, podríamos arrepentirnos de sucesos, de palabras, de gestos que nos invitaron a enfadarnos para luego disfrutar el uno del otro... Recuerdo una vez, allí donde Madrid nos envolvía, donde me di cuenta como un beso y un simple abrazo en una casa para ti desconocida, desataba el amor que se encerraba en nuestro orgullo.

Recuerdo también, no mejor dicho siento, el latir constante de tus pupilas, un ritmo casi imperceptible que brilla en momentos puntuales, que me emboban como otros muchos gestos y que no sé si dándote cuenta o no, me enamoran como lo hace la luna a los salvajes y solitarios animales.

Y momentos incluso, en los que te abrazo con tanto afecto que podría dormitar en tus brazos sin que apenas te dieses cuenta.

Nadie lo ha conseguido, nadie ha sido capaz de conseguir que el fénix resurja de sus cenizas en tan breve periodo de tiempo, y puede que sea por esto, o por una frase que me "rompió el corazón" que esto siga adelante pensando lo real que puede llegar a ser.

lunes, 10 de octubre de 2011

Bajo el calor de las velas.

El texto que leerán acontinuación, lo presenté a un certamen de mi localidad, el certamen se titulaba "Cartas de amor". Por desgracias (o por suerte, según lo mire) el concurso finalizó y yo no estaba entre los elegidos.
Este texto tiene nada más y nada menos que un año de antigüedad... Espero que lo disfruten y lo valoren más que el jurado.

Suena el piano, y con él esa canción que nos cautivó. Esa melodía clásica de Chopin, tranquila, pausada, romántica…
A nuestro alrededor el irradiante calor de las llamas, causado por más de cien velas diferentes que nos llamaban con ese pequeño zumbido lumínico, y finalmente los pétalos rosas, rojos, morados; con aquel olor aromático que nos recordaba que estábamos solos en aquella apartada habitación.
 
Todo a nuestro alrededor era perfecto, indescriptible para las personas que nunca han pasado por algo similar…Era nuestro momento, Miriam, nuestra primera vez. ¿Te acuerdas de todo, verdad? De cada palabra, de cada movimiento que hacía con los ojos, con las manos, con la boca, esa boca que, según dices, te enseñó el verdadero significado de la palabra amor.
Pero nada es eterno y menos la relación que mantuvimos a distancia, viéndonos unas pocas horas a la semana, apenas tres…
Nos daba igual. Nos queríamos. No existían barreras. Nada podía con nosotros, nada era capaz de separarnos; cuanto más nos distanciábamos, más nos amábamos… Aún hoy recuerdo ese sentimiento. El tiempo todavía no ha conseguido llevárselo al igual que hizo con otras muchas cosas.
 
Es por ello que escribo esta carta, aún sigo removiendo el pasado y buscando una explicación al motivo de nuestra ruptura, preguntándome día tras día, cuál fue el error, cuál fue el detalle, cuál el momento.
Juro que he intentado por todos los medios seguir mi camino, lo juro, pero es imposible.
Lo aposté todo contigo, me lo jugué a una carta y lo perdí.
Pensé que sería capaz de conquistar el mundo junto a ti, pero me equivoqué.
El amor es una constante trampa, el único sentimiento que juega con las personas, las manipula a su merced, las hace sentir superiores y, cuando consigue lo que se ha propuesto, te lo arrebata de una manera tajante, sin pensar en las posibles consecuencias. Le da igual el dolor que te cause, disfruta con cada pequeño sollozo, con cada lágrima fría; vive de eso, vive de la tristeza, de las desilusiones, vive del odio que deja tras de sí…
Así me sentí yo, y aún así, me sigo sintiendo.
Contigo lo aprendí todo, y no aprendí nada; sigo cometiendo los mismos errores, viéndote detrás de los espejos, creyendo que volverás, como si de un crío pequeño se tratase.
Pero no, en lo más profundo de mí, sé que no aparecerás, y por eso mismo he quemado todo lo que me recordaba a ti: las fotos, las cartas, las velas de nuestro primer encuentro y… curiosamente el viento me ha devuelto sus cenizas mientras volvía a casa. ¿Entiendes ahora el motivo por el cual es imposible olvidarte? ¿Lo entiendes? ¡Es una impotencia senil que solo consigue que esta mente joven piense constantemente en ti!
 
Espero que esta carta calme mis ganas de hacer algo que no deseo, calme mi locura, mi tristeza, mi odio hacia ti… calme mis ganas de volver a nacer.

jueves, 6 de octubre de 2011

La limitación de ayudar

Puede que hacerte feliz en un mísero instante sea la clave para que esto siga adelante. Puede que el verte triste, casi al borde de un precipicio sentimental y sacarte una pequeña sonrisa que de a entender que encontré la sutileza del gesto feliz, me de la satisfacción y el gusto de seguir queriéndote como el primer día que nos dimos cuenta que esto era más que un simple tira y afloja, desde el momento que sentí " peligrosidad" en aquel lugar en el Zoco de una noche religiosa.
Puede que en algún lugar de mi " infantil comportamiento" esté la solución al mismo y repetitivo problema, puede incluso que necesite ayuda de algún licenciado, o de acudir a una de las miles casas de citas y quedarme allí para siempre.
Da igual, hay veces, momentos en los que te siento como la dulce flauta, atractiva, llamativa, cautivadora con su suave melodía... Pero de la misma manera, dura, fría y "desafinante"
con esos agudos sonidos que penetran el tímpano destrozándole de una manera explosiva, dejando la sordera en una parte del cajón de los que nunca duermen.

Pero no, hoy me voy a limitar a ayudarte, intentar aliviar tus lágrimas mediante susurros, secándote cada rosada parte de tu cara con el absorber de un beso compasivo y saber que pese a mi ausencia interna... Yo estaré ahí.